jueves, 12 de marzo de 2009

Del libro de la imaginación...


¿Qué es un fantasma?, preguntó Stephen. 
Un hombre que se ha desvanecido hasta ser impalpable 
--por muerte, por ausencia, por cambio de costumbres. (James Joyce)
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Sólo un mal hombre ha podido enseñar esas posturas a la contorsionista. (Ramón Gómez de la Serna)
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Chang Tzu nos habla de un hombre tenaz que, al cabo de tres ímprobos años, dominó el arte de matar dragones y que en el resto de sus días no dio con una sola oportunidad de ejercerlo. 
(Jorge Luis Borges)
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He pensado que algún día me llevarías a un lugar habitado por una araña del tamaño de un hombre y que pasaríamos toda la vida mirándola, aterrados. (Fedor Dostoievski)
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La piedra, mantenida en el hueco de la mano, vuelve invisible. Si se la cose en un lienzo fino y con éste se ajusta en el cuerpo para que se caliente bien, es posible elevarse en el espacio tan alto como se quiera. Para descender basta aflojar ligeramente el lienzo.
 (Libro de la Santa Trinidad)
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Dícese que uno puede volverse invisible invocando los siete planetas, la región de la tristeza, la cabellera bifurcada de las furias, el fuego azul de Platón y el árbol de Hécate. (Pompeyo Gener)
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Los hijos son virtuosos. El hijo, soldado, es ciertamente virgen. La hija lo es menos ciertamente. (Max Jacob)
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En el Naraka o Infierno, el voluptuoso es arrojado a los brazos de una estatua de mujer, enrojecida por el fuego. (Baronesa de Servus)
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Alí dice que las estrellas fugaces son piedras que tiran los ángeles en el cielo para alejar a los malos djinns cuando quieren escuchar a escondidas las conversaciones del Paraíso y enterarse de los secretos del futuro. (Lawrence Durrell)
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Así llegó a un inmenso castillo, en cuyo frontispicio estaba grabado: "A nadie pertenezco, y a todos; antes de entrar ya estabas aquí; quedarás aquí cuando salgas". (Diderot)

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